Historia y curiosidades
El E-Type nació directamente de la experiencia de Jaguar en competición, tomando prestadas soluciones técnicas del D-Type, el modelo con el que la marca había ganado varias veces las 24 Horas de Le Mans en los años cincuenta, entre ellas su construcción monocasco y su aerodinámica cuidada. Al llegar al mercado en 1961, ofrecía una velocidad máxima próxima a las 240 km/h y una aceleración notable para la época, gracias a su motor seis cilindros en línea de origen XK, todo ello a un precio muy inferior al de deportivos italianos de prestaciones comparables como Ferrari o Maserati. Esa combinación de diseño, tecnología de competición y precio asequible resultó revolucionaria en su momento.
El propio Enzo Ferrari llegó a describirlo como uno de los coches más bellos jamás fabricados, un comentario que desde entonces ha acompañado casi cualquier referencia al modelo. El E-Type se convirtió además en un símbolo de la década de los sesenta, siendo propiedad de celebridades como Frank Sinatra o el futbolista George Best, y apareciendo en numerosas producciones de cine y televisión. Décadas más tarde, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) incorporó un E-Type a su colección permanente de diseño, un reconocimiento poco habitual para un automóvil de producción.